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Cofundadora "Summa Escuela de Contabilidad"

Natividad Lara.

Directora Financiera


Realicé un bachiller técnico en contabilidad pero no fue para entonces cuando mi interés por la carrera comenzó. Yo estudiaba Odontología (sí 🦷) pero, una de las realidades que me hicieron cambiar de carrera fue que el cadáver y yo no fuimos muy buenos amigos. Y luego de recibir terapia de parte de mi mamá y otra cuasi madre, sus influencias sobre mí terminaron en contabilidad. Ellas veían aquello que yo no, el gusto por números.


Mientras cursaba los créditos de la carrera, mi amor por esta rama fue creciendo y aquello que no era del agrado de la mayoría, sí llamaba mi atención como contabilidad de costos y estadísticas. Hoy sé que son dos buenas bases para los negocios.


Sin embargo, aquello aprendido (con todo y prácticas) estaba muy divorciado de las realidades del mercado. Me percaté cuando empecé en mi primer empleo donde no era mi función ver un ciclo contable completo y mis análisis universitarios de asientos contables no eran necesarios porque ya todo estaba sistematizado. Auxiliar para registro de facturas y 6 meses más tarde un ascenso a facturaciones y cobros no era para lo que había practicado en la universidad. Pero si esto fue oportuno para gestionar capacidades de relaciones humanas esenciales para lograr que se llevase a cabo con éxito las sencillas tareas que ocupé.


En mi siguiente experiencia la parte del pastel que me ocupaba era aún más segregada y el alcance de aprendizaje en contabilidad pura aún más diminuto. Pero tener una cartera de clientes de complejo cobro me permitió aprender otras capacidades de estrategias para lograr aquella, también simple, tarea de cobrar.


En lo adelante, tenía bien claro de que la única forma en que podía profundizar en los análisis contables como tal era teniendo una labor que me permitiera ver el ciclo completo y esa fue mi siguiente experiencia. Aún no era responsable del área pero podía ver con claridad cómo se complementaba cada aspecto de las operaciones de un negocio para finalizar en unos bellos estados financieros que mostraban la realidad de la empresa. Mis asignaciones que requerían competencias de trato humano se daban excelentes pues lo traía bien aprendido así que fue entonces cuando la otra parte de mis conocimientos (los contables) se unieron para formar a la profesional que estaría preparada para el siguiente peldaño.


Pasé a otra multinacional donde tenía a mi cargo todo el proceso contable y mis saberes se expandieron a entender los análisis que fueren prudentes para contribuir con las decisiones que debían tomarse en la empresa. Para este proceso en especial, fue clave contar con un experto en la ejecución de un ciclo contable eficiente, mi esposo, quien me dio las bases y más de cómo tramitar cada parte.


De alguna forma esta parte ya debía tenerla aprendida por mis bases universitarias pero es donde surge el quehacer contable que no se aprende en las aulas sino en las prácticas de casos reales, en el mercado actual, con las normas y leyes vigente.


De alguna forma, los caminos se fueron alineando para que Yuderkys y yo terminásemos emprendiendo en Summa Escuela de Contabilidad. Donde nuestros esfuerzos están dirigidos a mostrar a los estudiantes tanto las bases prácticas como de competencias humanas para que el resultado sea idóneo en el mercado laboral. Si bien es cierto que, regularmente, los contadores pasamos por las mismas, también es cierto que no todos nos disponemos a obrar en favor de los demás para alivianar ese camino.


#Summaedc #escuelapractica #semblazas


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